Friday, September 27, 2013

Sorrento, Italia

Sorrento

Estaba listo a las 8am para tomar el primer tender con dirección al pintoresco pueblecito con nombre de chocolate de mi niñez, Sorrento, que en todo caso, es mas grande de lo que yo creía, de pueblecito ya tiene poco, y de pintoresco cada vez menos, pero aun tiene lo suyo; Y justo cuando subí al tender, el SECO, que son las siglas del jefe de seguridad del barco, me pidió El permiso especial, yo le digo, que permiso especial ?, y El me da una larga explicación, de que en Sorrento y solo en Sorrento, toda tripulación que desembarca en el primer tender debe tener una autorización especial, ya que en el momento que el primer tender llega a tierra firme, aun los inspectores y las autoridades locales no han autorizado a la tripulación a desembarcar, así que, como no tenia este permiso especial, media vuelta y pal barco no mas, caballero a esperar al segundo tender; Lo malo de eso, es que en el segundo tender ya voy con los pasajeros, y yo debo llegar antes al puerto para medir la luz y buscar una locación buena para que las fotos queden comprables.

Después de esperar unos 20 minutos, pensando que mejor hubiera desayunado mas lento, aparecen las autoridades portuarias italianas, que llegaron, en el primer tender de vuelta al barco; Eran unos cinco inspectores, todos descamisados y con la típica caminada de alguien que esta haciendo algo por milésima vez, súper contrastante con los pasajeros que ya estaban haciendo la cola para salir en el segundo tender, estos estaban ansiosos y felices de ir a Sorrento por primera vez o repitiendo su visita, pero de vacaciones sin duda. Mirando a los descamisados me preguntaba que ridículos estos en pedir permisos especiales para desembarcar, cosa que nunca había necesitado en ningunos de los puertos que llevo haciendo en mis casi 4 anos en Princess, pero bueno, son las autoridades locales y hay que respetarlas y seguir sus normas, en todo caso, estaban un toque mas presentables que las autoridades locales de algunas islas del caribe, que en algunos casos poco menos falta que huelan a troncho. LEGALIZE !!! Los descamisados se la pasan muy bien, después de su trabajo, que tengo entendido les toma máximo unos quince minutos, se van directo a tomar desayuno al buffet y se quedan ahí por horas, abusando de los huevos revueltos, el tocino y los hotcakes a diestra y siniestra, una vez, me contaron que había en la isla de Santa Lucia, en el caribe ingles, un inspector que incluso pedía comida para llevar, no seria nada mas que rochoso si no fuera que, por ley, osea ellos, no se puede desembarcar ningún tipo de alimentos preparados que no sean embazados, en ningún puerto, pero claro, quien se lo va prohibir, si es el mismo inspector el que controla eso.

Después de unos diez o quince minutos mas, nos autorizaron el desembarque de tripulación y pasajeros, y el segundo tender ya estaba listo a ser abordado por una cola de aproximadamente cuarte y cinco felices cruceristas, habidos de conocer el puerto con nombre a chocolate, la mayoría de ellos en algún tour contratado por Princess; Los pasajeros pueden tomar una serie de tours a lugares bellísimos en esta zona del sur de Italia, como la Isla de Capri, la Costa Amalfitana, La Ciudad Arqueológica de Pompeya, el Pintoresco ( este si lo es ) Positano, el Volcán Vesubio, la ciudad de Nápoles, entre otros;. Ya en el tender, justo al frente mío, se sentaron dos pasajeros hispanos, inmediatamente, antes de que hablaran me di cuenta que eran mexicanos, como me di cuenta que eran mexicanos, pues facil, uno se da cuanta si lo son por el peinado engominado todo hacia atrás, a lo dandy tanguero, esa es una característica, un trade mark de los mexicanos, que probablemente vivan en Polanco; La pareja de engominados, bueno, solo El estaba así, estaban muy contentos y risueños, rápidamente empezamos a conversar, eran bastante jóvenes para el promedio de pasajeros de este crucero, tendrían unos 55 anos, no habían ido aun al Perú , pero morían por visitar Macchu Picchu, me felicitaron por tener a Fujimori en prision y se lamentaron de vivir en un México cada vez menos democrático y mas peligroso, les conté que había trabajado en AeroMexico y que uno de mis países favoritos en América latina era la tierra azteca; Después de unos 7 minutos llegamos al pequeño muelle de Sorrento, asignado para nosotros, y tuve que salir disparado corriendo para llegar antes que los pasajeros, buscar el punto donde fotografiarlo y medir la luz, obviamente el tiempo no me alcanzo y varios pasajeros se fueron si haberles fotografiado, bueno, no fue culpa mía, si no de las extrañas normas especiales de los descamisados traga tocino.

Hacer el gangway me tomo unas 2 horas, luego en lugar de regresar al barco y cambiarme el uniforme, decidí para ahorrar tiempo, porque eso de los tenders es una vaina, quedarme en Sorrento y visitarlo, total, tenia tiempo hasta las 5pm para imprimir las fotos, y tenia que trabajar a las 7.30pm, mi compañero Albin abriría la galería a las 5pm; En casi todos los puertos donde la ciudad o el centro turístico no esta de inmediato al muelle de desembarque, Princess contrata un bus llamado shuttle, que transporta pasajeros y tripulación cada quince minutos de ida y vuelta, con solo mostrar la llave o tarjeta de la habitación, en el caso de los pasajeros, y la laminex o identificación en el caso de los tripulantes, en el caso de Sorrento, estábamos cerca del centro, pero a la vez lejos, pues para ir del muelle al centro, hay una súper subida de aproximadamente unos 2 kilómetros, así que me monte en el shuttle y después de menos de diez minutos ya estaba en pleno centro de Sorrento; Atestado de turistas, típico de Europa, se veía un típico pueblo italiano, con fachadas en amarillo y naranja, con grandes ventanas, que en muchos casos estaban llenas de macetas con flores de colores, me sorprendió, la cantidad de construcciones nuevas, ochenteras, cerca al centro, lo creí mas medieval, sobre todo de edificios de departamentos, camine hacia el lado contrario donde se dirigen los turistas, cosa que muchas veces hago cuando recién llego a un lugar nuevo, para ver mas de cerca y enterarme mas de como son quienes viven ahí, esa es una practica muy habitual en mi, si bien, me gusta pasear por los lugares turísticos, disfruto también, caminar por las zonas urbanas, y ver de primera mano a los locales y sus costumbres, en el caso de Sorrento, casi todo es turístico y queda muy poco, al menos de lo que vi, lejos de la sombra del manto de la primera industria sin chimeneas.

Me llamo la atención, y esto lo he visto en todas partes de Italia desde que fui por primera vez en 1998, como anuncian la muerte de una persona, en grandes carteles blancos de unos 30 o 40 centímetros, que los pegan en las paredes, como quien anuncia un concierto o una fiesta patronal, es el único país que conozco que tiene esa particular forma de publicar un obituario, lo curioso es, que en algunos casos, y eso lo vi en Florencia, estos carteles estaban al lado de otros carteles, mucho mas coloridos, que anunciaban alguna fiesta electrónica, uno pasa de ver el anuncio de una muerte en un cartel, a ver la invitación a un rave en otro, en cuestión de milésimas de segundo, una especie de mensaje subliminal, de que la vida es tan rápida, que te puede llevar de un rave a dejar de existir tan rápido como pestañar. por eso: CARPE DIEM !!!

Una vez hecha la reflexión del día, y la inevitable voladaza, seguí caminando entre edificios ochenteros y pequeñas callecitas típicas, mi curiosidad siempre me lleva a aguaitar por las ventanas para ver como son las casas por dentro, cosa que hay que hacer con mucho cuidado, pues, la mayoría de gente jamás me creería si le digo, quiero saber como vives, ellos pensaran, este se quiere llevar algo, así que con el cuidado pertinente observo por las ventanas y en una de las casas veo en la mesa del comedor de diario, algo que en realidad no me sorprendió, peor si me lleno de alegría, era un mate argentino, de hecho, en esa casa vivían uno de los miles de argentinos que hoy viven en Italia, nunca le vi la cara, y no supe quien era; Seguí caminando y observando, y me tope con un garaje abierto y justo estaban lavando un carro a mano, cerca había algún equipo de música, donde se podía escuchar canciones de ritmos desconocidos para mi, pero que me parecían africanos, al ver al dueño del carro, me di cuenta, de que era africano, probablemente de la ex colonia italiana de Eritrea. Para ese entonces, ya había visto mas extranjeros que locales, sumando los vendedores indues de las tiendas de electrónicos y ropa para turistas, me doy cuenta que Europa cada vez es mas internacional, bueno, en realidad siempre lo ha sido.

De regreso al centro de Sorrento, me tope con algo que quizás sea imposible de encontrar en Latinoamérica, o quizás si hay , y yo me equivoque, a poco menos de dos cuadras del centro, encontré una enorme plantación de limones, de aproximadamente unas 3 o 4 manzanas de espacio, donde decía un cartel, Try Limoncello for free, pruebe el limoncello gratis, Limoncello es una bebida espirituosa muy típica de Italia, la probé una vez, pues la venden mucho en el barco como bajativo, pero no me gusto, y eso que el limon es una de mis frutas parecidas, pero para mi, los bajativos o los aperitivos deben de ser amaderados (con excepción de la menta frappe) y no frescos, para frescos, los tragos. Entre a esta plantación de limones y era como transportarte a otro mundo, en pleno centro de Sorrento una enorme plantación de limones, un oasis de vida natural que había perdurado por años, y que increíblemente pertenecía a la municipalidad local o quizás precisamente por eso duro como plantación y no se convirtió en edificios ochenteros, realmente mis respetos a las autoridades locales, por mantener esa maravilla natural en pleno centro de Sorrento; Ahí, el municipio vende un Limoncello que ellos mismo producen, es todo un atractivo turístico rural en plana urbe, un lujo realmente en estas épocas de rascacielos mas altos y restaurantes mas caros; La mujer que atendía era muy amable e invitaba limoncello a toso aquel que le pidiera, mientras estuve en su kiosco al final de las plantaciones de limon, que habrán sido no mas de quince minutos, vi que vendió al menos dos botellas a los turistas; También tenían caramelos híper ácidos riquísimos, yo los compre una vez en la puerta de Pompeya, en mi anterior contrato, súper recomendables; Saliendo de la plantación de limones, escuche a muchos niños jugar, al lado de esta plantación había una escuela municipal, así que todo calzaba, no solo era un oasis para los turistas y viajeros, si no también aire puro para las nuevas generaciones de sorrentinos, que crecerán sabiendo de la importancia del espacio natural y del limón para su región, bien por ese tipo de autoridades que invierten en el futuro y mal por esas otras que por temas burocráticos prefieren comer tocino y huevo revuelto, en lugar de facilitarle la vida a los fotógrafos de cruceros, he dicho.

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